Ropa, pelo, zapatillas, música, acción,descenso, libros acumulados, conocimiento, valores, nadar y montar, lectura infinita, valentía de viaje, risa y sonrisa, ojos grandes, voluntad y tesón, independencia o soledad, observadora, colores y palabras, imagen, momento, intensidad, obsesión, adaptación, folk, moratón, ingenio cabezón, cintura y cadera, piel morena, dibujos sobre duna, miedos y autoestima, dormilona insomne, ansiedad de almendra, potencial madre viajera, runner, climber, rider, writer...
¿yo?
Puedo ser sorda y ciega, no leer y no escribir, sin bici ni ascensión, con cintura y montes en mis pechos, anacardos por almendras, piel de biblioteca, segura por soberbia, madre de barrio, lectora de revista, ausente y presente en la cercanía, pelo corto, carcajada, valentía de estancia...
¿yo?
No soy mi pelo ni mi mirada, no soy mis ojos ni mi cintura. No soy mi bici, ni mi cocina, no soy la valentía, ni el idioma. No soy la ávida lectora ni ni el ingenio bañado en gotas de folk. No soy la piel de aquel abrazo, no soy la que tiene miedo a perder ni la que lucha por estar.
Soy un motor. Muevo las piezas que se van cambiando a lo largo del trayecto. Creadora de trayectos, experimentadora de creación. Me expreso con mi sonrisa, te miro con mis ojos, te abrasó con mi piel. Hoy escribo, mañana escalo, por la tarde reflexiono. Me visto con acción verde, ajustada y de manga corta. Me protejo con laberintos y contraseñas. Agua para pensar, para refrescar mi ser. Mirar mi dedo en mi pelo y en tu pelo. Anexos e instrumentos.
Yo soy la que es capaz de admirar y mover, la que usa todo los instrumentos de la orquesta universal para definirse de alguna forma. Una bolita de energía envuelta en adjetivos variables. Electricidad que cambia de voltaje.
Yo soy la que decide disfrutar de la sonrisa y el pelo, la que mira a través de dos ojos negros. Yo soy la que traduce a 1-0-1-0-1 impulsos energéticos.
Yo soy esencia creadora de mi propia belleza particular, sin llegar a ser ella.
¿yo?
Puedo ser sorda y ciega, no leer y no escribir, sin bici ni ascensión, con cintura y montes en mis pechos, anacardos por almendras, piel de biblioteca, segura por soberbia, madre de barrio, lectora de revista, ausente y presente en la cercanía, pelo corto, carcajada, valentía de estancia...
¿yo?
No soy mi pelo ni mi mirada, no soy mis ojos ni mi cintura. No soy mi bici, ni mi cocina, no soy la valentía, ni el idioma. No soy la ávida lectora ni ni el ingenio bañado en gotas de folk. No soy la piel de aquel abrazo, no soy la que tiene miedo a perder ni la que lucha por estar.
Soy un motor. Muevo las piezas que se van cambiando a lo largo del trayecto. Creadora de trayectos, experimentadora de creación. Me expreso con mi sonrisa, te miro con mis ojos, te abrasó con mi piel. Hoy escribo, mañana escalo, por la tarde reflexiono. Me visto con acción verde, ajustada y de manga corta. Me protejo con laberintos y contraseñas. Agua para pensar, para refrescar mi ser. Mirar mi dedo en mi pelo y en tu pelo. Anexos e instrumentos.
Yo soy la que es capaz de admirar y mover, la que usa todo los instrumentos de la orquesta universal para definirse de alguna forma. Una bolita de energía envuelta en adjetivos variables. Electricidad que cambia de voltaje.
Yo soy la que decide disfrutar de la sonrisa y el pelo, la que mira a través de dos ojos negros. Yo soy la que traduce a 1-0-1-0-1 impulsos energéticos.
Yo soy esencia creadora de mi propia belleza particular, sin llegar a ser ella.