Tengo un hueco en mi corazón para ella que no se lo quitará nadie. Son ya muchos años caminando por este mundo extraño de la mano.
Ahora es una nueva voz y yo quiero que sus versos lleguen lejos, muy lejos.
Replay
Mi mirada resucita la puerta,
se ríe antes de que se abra. Conjugo
el verbo como-si y desenfoco
el umbral baldío.
Desde este ángulo diste tres pasos
hacia dentro, en volandas me izaste
para ahuecarme en la cama mullida.
Hablamos de tu largo viaje,
de la carpeta de folios tan pesada,
el tráfico, las rémoras, el motivo,
-en los sueños la ausencia tiene porqué-.
Desde aquí sólo se ve la puerta,
te deja paso a cada golpe de párpado.
Llegas de nuevo y explicas.
Las palabras se ensalzan en guirnaldas
seduciéndome sobre lo ocurrido.
Rebobino. Stop. Play.
Pienso que ves cómo giro la cabeza
sorprendida cuando entras.
Una maleta llena de regalos
explica el retraso. Huele a comida caliente
para dos.
-cuando es deseo y esperanza
los ojos también huelen-.
Mi vista se clava en una certeza que es mía,
tu voz se alza en meandros de espejismos.
Más allá de lo que veo es desierto:
un pasillo largo y oscuro.
Sólo tengo dónde asirme,
saber que el tiempo me hará sabia.
Patricia Sánchez Abeal, Voces nuevas (XXIII Selección), Colección Torremozas.
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