miércoles, 7 de julio de 2010

Por mi ventana


Ochenta patas marrones y peludas del tamaño de un elefante se cuelan por mi ventana. No veo una cara, ni ojos, tampoco un cuerpo que las sostenga, todas ellas parecen unirse en un nudo en su parte superior, ¡como una fregona! ¡Es la fregona araña y viene a por mí! Grito, reculo y caigo al suelo. Con la respiración entrecortada asomo un ojo por encima de la cama. Parece que no hay nada, enciendo la luz y, efectivamente, no hay nada.


Otro sueño


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bueno poder acordarse de los suelños para ñuego escribirlos. Sana envidia.

Pekas dijo...

fantástico sueño convertido en realidad... ;-)))