Ya no sé dónde quedaron
los pasos perdidos de mis viernes.
El teléfono mudo,
la cena en la cama
y el despertar
aparece vacío
Pasos sin dirección,
observando sonrisas
y gestos cálidos,
al otro lado del cristal
Un paso,
otro y otro
Me arrastro
desapercibida en la ciudad.
Por la noche
mi lecho está frío
y el teléfono
ya no quiere cantar.
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